Capítulo sesenta y tres

Eliana todavía estaba temblando. Se sentó en el suelo, enterró su rostro entre las piernas y sollozó. No podía prestar atención a lo que estaba sucediendo. Todo lo que sabía era que alguien había apartado a Axel de ella. Y luego siguieron los sonidos de golpes y gruñidos de dolor.

—He esperado dema...

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