Capítulo setenta y seis

Jace se recostó en la cama con la ayuda de Eliana. Comenzaba a sentirse mareado debido a la debilidad de su cuerpo.

—¿Estás cómodo ahora? ¿Quieres algo? —preguntó Eliana con preocupación en su voz.

Jace sonrió, viendo cómo Eliana se preocupaba genuinamente por su bienestar.

—Estoy mucho mejor aho...

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