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Corría por la calle tratando de escapar del hombre al que le acababa de robar la cartera.

—¡Ríndete ya!— grité en mi cabeza cuando me volví y vi que me estaba alcanzando.

No debería haber hecho esto, pero no pude evitarlo, necesitaba el dinero y no podía pedirle a nadie sin que me pidieran algo a ...

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