Capítulo 50 Una mujer terca.

—Tienes razón mi amor, y también por nuestro bebé —manifestó Anabella.

—Si amor, ya lo dije por nuestros bebés —indicó dándole un beso.

—No me refiero a los gemelos —expresó tomando su mano y colocándosela en la barriga—, lo digo por el bebé que estoy esperando.

—¿Qué? —dijo Sebastián con cara de so...

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