Capítulo 54 Te amo más que a nada.

Anabella no se fijó en eso, y enfurecida con sus ojos chispeantes del enojo, levantó su dedo índice mientras lo señalaba.

—¡Ni se te ocurra Sebastián Renaldo! porque no sabes de lo que soy capaz. Además no sé quién carrizo es ese Fernando Alonzo—concluyó enojada.

—No te enojes, solo estaba bromeando...

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