Capítulo ocho.

—Katrina—llamó de nuevo.

Ella estaba sangrando. Tenía un corte en el lado izquierdo de la cara. Casi tocaba su ojo, gracias a Dios no lo tocó.

Eric revisó para ver qué lo había causado y vio la lámpara de araña rota.

—Maldita sea mi descuido... Debería haberme encargado de esto ya—dijo para sí mi...

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