Capítulo 44 La grieta

La Grieta

La noche fue interminable. Valeria no cerró los ojos. Permaneció en la pequeña sala de familiares con el papel de Damian apretado en la mano, leyendo una y otra vez aquellas tres líneas hasta que las palabras se le grabaron a fuego. *Si de verdad me amas, demuéstralo quedándote… pero desd...

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