Capítulo 21 21. La Decisión que Quema

Los días en Innsbruck se convirtieron en una rutina que intentaba ser normal, pero que nunca lo era del todo. Me levantaba a las cinco y media, me ponía el uniforme de la cafetería —delantal azul sobre jeans y camiseta negra— y salía al frío cortante de febrero. Herr Müller ya tenía la máquina de es...

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