Capítulo 28 28. El Regreso del Fantasma

La habitación del hospital olía a antiséptico. La luz blanca parpadeaba ligeramente sobre mi cabeza, haciendo que las sombras bailaran en las paredes blancas. Mi mano izquierda estaba envuelta en vendajes gruesos; el meñique ausente, un vacío que dolía más que el corte mismo. 

Cada latido enviaba p...

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