La ira del Leviatán

El bosque estaba inquietantemente silencioso, el tipo de silencio que te pone la piel de gallina. Akira se encontraba al borde del claro, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Las manadas estaban unidas, sus aullidos aún resonaban en su mente, pero la advertencia de la figura sombría pesaba en...

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