Cuando los corazones chocan

Kael sentía que se estaba ahogando. La oscuridad lo envolvía por completo, espesa como alquitrán y fría como hielo. No podía ver. No podía respirar. No podía escuchar nada excepto las terribles risas de Malachor resonando a su alrededor.

Pero podía sentir a Akira.

Incluso en este vacío interminabl...

Inicia sesión y continúa leyendo