Unidos estamos

A la mañana siguiente, Akira se encontraba en el balcón viendo el amanecer. Sus nuevos ojos—con motas doradas y pequeñas sombras moviéndose alrededor de sus pupilas—veían colores que nunca había notado antes.

—Hermoso, ¿verdad? —dijo Kael, uniéndose a ella. El símbolo de la montaña brillaba suaveme...

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