Capítulo 293. Una promesa de regresar

—¡No! ¡No hagas esto! —gritó ella, con las lágrimas desbordándose también por su rostro—. ¡Ya no tienes permitido hacerte daño!

Raphael alzó la mirada hacia ella. En su cara ya no quedaba rastro alguno de frialdad ni de locura. Solo quedaba un hombre hecho pedazos. Tenía los ojos inyectados en sang...

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