Capítulo 320. El frenesí inducido por las drogas de Albert

—Adelante, abrázala, escóndela. Llévatela a un lugar donde solo estés tú. Estará a salvo a tu lado y nadie más podrá volver a tocarla. Te pertenece… Te pertenece… te pertenece…

Albert se levantó de golpe de la silla y retrocedió tres pasos. Su pie tropezó con la pata de la silla; casi se cae, pero ...

Inicia sesión y continúa leyendo