Capítulo veintiocho

—Señor, la señora salió y acaba de regresar. Está llorando y no abre la puerta. Se encerró en la habitación.

—¿Qué? Ok, voy para allá ahora mismo.

Fui a casa de inmediato. Toqué la puerta pero Vidya no la abrió.

—Vidya, abre la puerta —dije, pero no hubo respuesta.

Intenté durante mucho tiempo, ...

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