Capítulo 52 CINCUENTA Y DOS

Cuando ambos se habían tranquilizado Luciana se limpiaba las lágrimas que tenía aún marcadas en sus mejillas, al igual que Diego.

—Estás tan increíblemente hermosa, los años te han sentado de maravilla. — él no podía dejar de mirarla.

—No sabes cómo sufrí pensando que estabas muerto, Diego me sent...

Inicia sesión y continúa leyendo