Capítulo 37 Visita repentina

El eco del teléfono cortando la llamada se sintió más fuerte que un disparo. Nadie en el laboratorio se atrevió a moverse durante un largo minuto. Lidia observaba a Dante, cuyo pecho subía y bajaba con una respiración controlada, como si estuviera conteniendo a un animal salvaje bajo su camisa.

—Ma...

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