Capítulo 42 El precio de la magia

El interior del Maserati de Valeria olía a cuero nuevo. El motor ronroneaba con una suavidad, mientras se deslizaban por las calles mojadas, dejando atrás el laboratorio y al sedán negro de los matones, que había quedado inmovilizado y frustrado en la acera.

Lidia iba sentada en la parte trasera, c...

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