Deslizamiento de tierra

Lya

—Oye—una voz resonó en mi cabeza. La ignoré. Todo estaba tan oscuro y desarticulado. No tenía percepción de lo que estaba pasando.

—Oye—repitió. Era una voz femenina. Suave y fluida, pero también exigía respeto y ser escuchada.

—¿Qué?—La mía estaba ronca y quebrada.

—Te mereces un agradecimi...

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