Trueno

Alguien llamó a la puerta de mi oficina. Miré el reloj en la pared, sorprendido de ver que ya era un poco después del mediodía. Cerré el libro, cuidando de tocar solo la tela que lo rodeaba, y lo empujé hacia un lado de mi escritorio.

—Adelante —llamé. La puerta se abrió de golpe. El Dr. Whitledge ...

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