¿Cómo duermes?

Lya

Mis ojos se abrieron de golpe.

Hora de correr.

Todo lo que creía saber de este lugar era una mentira. Eso es lo que obtengo por confiar demasiado fácilmente. Un error que he cometido antes y que sé que no debo repetir.

—No —dijo la loba, Tala. Su voz era dura, y yo le tenía miedo.

—Sí —insi...

Inicia sesión y continúa leyendo