Capítulo 96 95

Barbra

—Dios, acaso ese hombre no tiene pies para ir por su propia cuenta y abrir —comenta mi madre con irritación mientras entorna sus ojos.

—¡Es Matilda! —anuncia mi padre desde la sala.

—¡Oh, sí! Es la vecina. Me comentó esta mañana que vendría con un presente para nosotros.

Sonrío: —Matilda y s...

Inicia sesión y continúa leyendo