Todos los caminos que conducen a ella

Para cuando Cassian y yo atravesamos el último tramo de árboles y la cabaña vuelve a aparecer, el sol ha cambiado de nuevo—se ha inclinado más bajo, más fuerte, proyectando largas lanzas de oro a través del claro. Mis hombros se hunden en el momento en que la veo. Cassian debe notarlo porque su mano...

Inicia sesión y continúa leyendo