Los fantasmas que me amaron

El hombre de cabello gris se arrodilla allí un momento más, mirándome como si estuviera viendo a un fantasma. Luego, lentamente, se levanta. Su mano se eleva hacia mí, hesitante y temblorosa, como si tuviera miedo de que desapareciera si se acerca demasiado rápido. Pongo mi mano en la suya, permitié...

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