No hay tiempo para sangrar

Dolor se asienta detrás de mis ojos como un martillo a punto de golpear. Es una presión constante y palpitante que se niega a dejarme olvidar lo cerca que estuve de morir. Mi percepción de profundidad está arruinada. Sigo calculando mal las distancias, las paredes más cerca de lo que parecen, el sue...

Inicia sesión y continúa leyendo