No es un buen ladrón.

Kael.

Para cuando llegué al último tramo, la escalera se estrechó y fue entonces cuando lo vi—una cama. Un marco de cama horrible y torcido atascado a mitad del rellano como si lo hubieran abandonado a mitad de la mudanza. Me detuve en seco, mirándolo, luego a ella.

—¿Qué demonios? —pregunté sin...

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