Servicio de niñera.

Su mirada era una hoja presionada contra mi piel, fría, deliberada, esperando que me resbalara. Me mantuve firme, cada muro que había levantado alto y duro contra él. El silencio se extendió, el tic del reloj en la pared más fuerte que el latido de mi pulso. Quería que me rindiera. Quería que me rom...

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