Destino dado

Sus ojos cambian. Un latido, son de ese azul tormentoso y desafiante. Al siguiente, arden en oro fundido, un espejo del propio de mi dragón. Mi respiración se detiene, mi pecho se bloquea mientras el calor emana de su piel en oleadas. Mis palmas arden donde la toco, aunque el fuego nunca podría toca...

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