NovelaGO
Alaric Kaiser

Alaric Kaiser

Nicoll Mercado · Completado · 330.5k Palabras

237
Tendencia
186.7k
Vistas
7.8k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

En un mundo donde Alaric Kaiser, un magnate temido y respetado por su frialdad y control absoluto, tiene una vida aparentemente perfecta, todo cambia tras la trágica muerte de su mejor amigo, lo que lo obliga a regresar a Alemania. Su plan inicial es volver a Nueva York de inmediato, pero decide hacerse cargo de Aisling Renn, la hija de quince años de su difunto amigo, quien ha quedado sola y desprotegida. Alaric lleva a Aisling a su mansión, proporcionándole hogar y educación, aunque se ausenta por años debido a sus constantes viajes de negocios.

Cuando Alaric regresa a Alemania, Aisling ha crecido y se ha transformado en una hermosa joven de diecinueve años, pero todavía tiembla ante su voz grave, recordando el temor de su infancia. Alaric, que la ve como la pequeña a la que debe cuidar, comienza a experimentar un oscuro deseo hacia ella tras un incidente inesperado en su habitación. Lo que inicialmente era una obligación por la memoria de su amigo se convierte en una obsesión peligrosa y enfermiza.

Mientras Aisling empieza a desarrollar sentimientos por Alaric, él regresa de un viaje con otra mujer, su prometida, con quien planea casarse.

La tensión entre el deseo y el deber se intensifica, generando una tormenta de emociones que amenaza con destruir la relación que han construido. .

Capítulo 1

Alaric Kaiser bajó del avión con la elegancia de un hombre que estaba acostumbrado a dominar el mundo. Sus zapatos de cuero negro brillaban bajo la luz artificial de la pista mientras avanzaba hacia las dos hileras de hombres trajeados que lo esperaban con deferencia.

Su cabello azabache, tan oscuro como la noche, estaba perfectamente peinado hacia atrás, sin un solo mechón fuera de lugar. Sus ojos, del mismo tono oscuro y penetrante, reflejaban una frialdad aterradora. Llevaba un traje hecho a medida color negro, que se ajustaba perfectamente a su figura atlética. La camisa del mismo color que asomaba impecable bajo el saco contrastaba con el brillo de los gemelos de oro que adornaban sus puños.

Su porte era altivo, seguro, como el de un rey que acababa de regresar a su reino. No era solo un magnate; era un hombre que había conquistado su destino, y cada detalle de su presencia lo gritaba. Desde la firmeza de sus pasos hasta la mirada que lanzaba a los autos lujosos que lo esperaban, todo en él irradiaba poder.

—Señor —el asistente abrió la puerta del auto con una reverencia respetuosa.

Alaric ingresó al vehículo, sintiendo cómo su impenetrable corazón de piedra comenzaba a resquebrajarse. Su manzana de adán subió y bajó al tragar saliva, luchando contra el nudo que se le había formado en la garganta. Se dirigía al velorio de su mejor amigo. Aunque sus caminos se habían separado debido a sus constantes viajes, Alaric lo consideraba más que un amigo, era como un hermano.

El auto avanzó, seguido de varios más detrás. Durante todo el trayecto, su rostro permaneció inmutable, frío, la máscara que siempre lo caracterizaba. Pero su asistente, observándolo a través del espejo retrovisor, sabía que, tras esa fachada impenetrable, Alaric cargaba con el peso del dolor, aunque no permitía que nadie viera su debilidad.

El convoy de autos se detuvo frente a una pequeña capilla tras una media hora de recorrido. Vicent, aunque no pertenecía a la alta esfera social de Alaric, había sido un médico respetado que, en una ocasión, salvó la vida de su abuela. Desde aquel momento, se ganó su favor, y con el tiempo, una verdadera amistad surgió entre ellos.

Alaric descendió del vehículo, haciendo un gesto a sus hombres para que esperaran afuera mientras su asistente lo seguía hacia adentro. Al cruzar el umbral de la capilla, el dolor de su pérdida se intensificó, golpeando su pecho con fuerza. Vicent era un hombre honorable, íntegro y carismático. ¿Cómo pudo un accidente automovilístico arrebatarle la vida? Todo por culpa de un conductor ebrio que perdió el control en la carretera.

Sus ojos se fijaron en el ataúd de caoba, y sintió cómo el nudo en su garganta amenazaba con ahogarlo. Ignoró las miradas furtivas de las pocas personas presentes, seguramente simples conocidos, y se aproximó, rozando con su mano la suave madera que ahora resguardaba el cuerpo de su mejor amigo.

—Vicent —murmuró Alaric con voz grave, mientras su asistente se mantenía a su lado—. Amigo mío, que en paz descanses.

Una oleada de culpa lo invadió. Había pasado demasiado tiempo sin regresar a la ciudad, sin siquiera hacerle una visita a su viejo amigo. Ahora era demasiado tarde. Imaginaba la tristeza que debía estar embargando a su abuela en ese momento, quien, por problemas de salud, no pudo asistir al velorio.

—Señor —Gerd, su asistente, se le acercó al oído—, mire allá, es la hija del señor Vicent.

Alaric giró de inmediato hacia donde Gerd le indicaba. Ahí estaba, la hija de su mejor amigo. La última vez que la vio era apenas una niña pequeña, y nunca olvidaría la sonrisa de orgullo que Vicent esbozaba cada vez que hablaba de ella. Ahora, esa niña había crecido. Si sus cálculos no fallaban, debería tener alrededor de quince años.

No estaba sola. Una mujer de mediana edad, con el rostro distorsionado por el llanto, la abrazaba con fuerza. La niña, acunada en su pecho, temblaba mientras sus sollozos dolorosos comenzaban a llenar la capilla.

Alaric se movió por instinto. No podía marcharse sin antes ofrecer sus condolencias. Reconoció a la mujer: era la niñera que había cuidado de la niña desde su nacimiento, ya que la esposa de Vicent murió al dar a luz.

—Camelia —la llamó, y la mujer levantó la mirada, sorprendida al verlo—. Lo lamento mucho, ofrezco mis condolencias.

—Señor Kaiser —se recompuso rápidamente y secó sus lágrimas—. Es una sorpresa tenerlo aquí, muchas gracias por venir... —apenas podía hablar debido a la tristeza—. Nuestro Vicent, él...

—Lo sé —la interrumpió, viendo lo abatida que estaba—. Estoy al tanto de todo. El dolor por su pérdida es insoportable, lo comprendo.

—No puedo creer que esto esté pasando —sollozó—. De un momento a otro, él... no es justo, no lo es, de verdad —expresó con profundo dolor, luego miró a Alaric y a su asistente.

—Mi abuela no pudo estar presente —aclaró enseguida—. Aún no está muy bien de salud. Ahora mismo está devastada.

—Entiendo —asintió—. Solo espero que su salud no se deteriore con esta noticia. Vicent era su médico favorito —esbozó una triste sonrisa.

Alaric bajó ahora la mirada hacia la niña, quien se aferraba a la mujer como si fuera su último refugio. Temblaba, sumida en un dolor que parecía consumirla.

—No sabe lo difícil que es esto, señor Kaiser —dijo Camelia, acariciando la cabeza de la pequeña—. Su madre ya no está y ahora ha perdido también a su padre. Está completamente desamparada.

—¿Planea usted hacerse cargo de ella? —preguntó Alaric, genuinamente interesado en el destino de la hija de su amigo. Una parte de él sentía la necesidad de intervenir, de mitigar aunque fuera un poco el sufrimiento—. Vicent me mencionó alguna vez que no tenía más familiares en Berlín.

—Así es, señor. Solo quedo yo, su niñera —afirmó Camelia, antes de bajar la mirada, el rostro trastornado por la culpa y la tristeza—. La verdad es que... justo antes de la muerte del señor Vicent, le entregué mi carta de renuncia. Estaba por contratar a otra niñera porque no podía continuar con mi labor. Mi hija mayor acaba de dar a luz, y necesita mi ayuda. Su esposo la abandonó y no tiene a nadie más. Está sola.

—Yo me haré cargo de la niña—Alaric lo dijo sin titubear, con una firmeza que dejó a Camelia perpleja y hasta Gerd, que permanecía a su lado, quedó sorprendido—. Camelia, has hecho mucho por Vicent y por su hija, no te sientas mal. Puedes regresar a tu ciudad y cuidar de tu hija. Yo me encargaré de la niña.

—¿Qué? Señor, eso no es posible... —Camelia parecía horrorizada ante la idea. Alaric era un hombre de gran importancia, hacerse cargo de la hija de otro era una locura, especialmente cuando tenía una reputación intachable—. No, señor Kaiser, no podría permitirlo. Yo... quizás pueda llevarme a la niña conmigo.

—No —la voz de Alaric fue severa, no admitía réplica—. Vicent fue mi mejor amigo, casi un hermano, y siempre estaré en deuda con él por salvar la vida de mi abuela. Lo mínimo que puedo hacer es cuidar de lo que más amaba. Sé cuánto la adoraba, y le aseguro que la niña estará segura conmigo, no le faltará nada.

La mujer sintió un alivio profundo; al menos Alaric estaba allí, su última esperanza. Vicent confiaba ciegamente en él, y ella estaba segura de que cuidaría bien de la pequeña, incluso mejor de lo que ella, ya una anciana cansada, podría hacerlo.

—Aisling, cariño —dijo Camelia con ternura mientras apartaba a la niña para poder mirarla a los ojos. El rostro de la pequeña estaba enrojecido y húmedo por las lágrimas—. ¿Reconoces al señor Alaric, el mejor amigo de tu papá? —La niña giró su cabeza con timidez hacia él, alzando la vista para encontrar su mirada, pues el hombre era imponente. Un escalofrío recorrió su pequeño cuerpo y, asustada, se refugió de nuevo detrás de la mujer—. Cielo, él cuidará de ti a partir de ahora, ¿lo entiendes?.

—No, no quiero —gimoteó Aisling—. Quiero a mi papá, Nana.

—Tu padre ya no está —dijo Alaric, agachándose para estar a la altura de la niña, que se ocultaba aún más detrás de Camelia—. Pero yo puedo cuidar muy bien de ti. Tu Nana tiene que irse, debes comprenderlo. Vicent te enseñó a ser una niña obediente, ¿verdad?.

Aisling asintió con timidez, sus ojos grandes y tristes buscando consuelo.

—Entonces ven aquí —le ofreció su mano. La niña lo miró con duda, alternando su mirada entre él y Gerd, el asistente que observaba la escena en silencio—. No tengas miedo, él viene conmigo y también era amigo de tu papá.

—Anda, pequeña —la alentó Camelia con voz suave—. No temas. El señor Kaiser es una persona buena.

Finalmente, Aisling tomó la mano que Alaric le tendía. Él esbozó una leve sonrisa, tratando de transmitirle seguridad. Se encargaría de ella en honor a la amistad que lo unía a Vicent, en agradecimiento por todo lo que había hecho por él. Alaric era la mejor opción para darle la vida que Vicent había deseado con tanto ahínco para su hija, y la protegería hasta que fuera lo suficientemente mayor para valerse por sí misma y pudiera rehacer su vida.

Era lo que pensaba.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.3m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada

El Ascenso de la Loba Desterrada

1.1m Vistas · Completado · Lily
—¡Lobo blanco! ¡Mata a ese monstruo!

Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.

En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.

Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?

Una cosa sé: ahora es el momento.

He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido

El Latido Prohibido

635.8k Vistas · Completado · Riley
Dicen que tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo

La Noche Antes de Conocerlo

501.6k Vistas · En curso · bjin09036
Dejar que un extraño me destruya en una habitación de hotel.

Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.

Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.


Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.

June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.

Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.

Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.

Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

907.4k Vistas · En curso · Becky j
—¡El compañero está aquí!
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.

Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.

El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.

Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio

Enamorada del hermano marino de mi novio

1.7m Vistas · En curso · Harper Rivers
¿Qué me pasa?

¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?

Es solo la novedad, me digo firmemente.

Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.

Me acostumbraré.

Tengo que hacerlo.

Es el hermano de mi novio.

Esta es la familia de Tyler.

No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.

**

Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.

Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.

Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.

Estoy enamorándome del hermano de mi novio.

**

Odio a las chicas como ella.

Consentidas.

Delicadas.

Y aún así—

Aún así.

La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.

Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.

No debería importarme.

No me importa.

No es mi problema si Tyler es un idiota.

No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.

No estoy aquí para rescatar a nadie.

Especialmente a ella.

Especialmente a alguien como ella.

Ella no es mi problema.

Y me aseguraré de que nunca lo sea.

Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

525.2k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

900.4k Vistas · En curso · Nyssa Kim
Advertencia de contenido: Escenas explícitas.

—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.

—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—

Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.

—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.

Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.

Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.


Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.

Pero todo fue arrancado.

Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.

¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.

Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.

Lucien. Silas. Claude.

Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.

Lilith se suponía que era un medio para un fin.

Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.

Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.

Tres Alphas.

Una chica sin lobo.

Sin destino. Solo obsesión.

Y cuanto más la prueban,

Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido

De mejor amigo a prometido

1.7m Vistas · Completado · Page Hunter
Savannah Hart pensó que había superado a Dean Archer —hasta que su hermana, Chloe, anunció que se casaba con él. El mismo hombre que Savannah nunca dejó de amar. El hombre que la dejó con el corazón roto… y que ahora pertenece a su hermana.

Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.

Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.

Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.

Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

1.3m Vistas · En curso · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

498.6k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.