Capítulo 58 Capítulo sin título

El silencio que siguió fue más elocuente que cualquier grito. No fue un vacío, sino un peso denso que me aplastó los hombros. Sentí el pelo de la nuca erizarse antes de que mi cerebro procesara lo que el corazón ya sabía: no estábamos solos.

El aroma llegó después. Tabaco dulce y sándalo. El mismo ...

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