Capítulo 108: No me digas que te has enamorado de ese cabrón

Aurora

El espejo del baño seguía empañado, las gotas de vapor se aferraban al vidrio como si se negaran a soltarse—algo así como los pensamientos que giraban sin cesar en mi cabeza.

Me ajusté la toalla alrededor del pecho mientras salía a la habitación silenciosa, el aire fresco besando mi piel hú...

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