Capítulo 51: Ella era diferente.

Leonardo

—Señor... ¿a dónde va? —preguntó Celeste cuando me levanté, mi silla raspando contra el suelo.

—Basta —dije—. Me encargaré de esto yo mismo.

Mis ojos se movieron entre el grupo de sirvientas escondidas en la cocina y Celeste antes de subir las escaleras. —Señor, ella realmente no se sien...

Inicia sesión y continúa leyendo