Capítulo 88 La ruptura del metal

El silbido presurizado de los frenos de aire del primer remolque pesado retumbó en el altavoz del teléfono satelital, mezclándose con el rugido constante del motor diésel de dieisiete litros que operaba al límite en la recta de aproximación. En el interior del sedán viejo del Gordo tuerto, el silenc...

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