Capítulo 32 Si amparo

La semana que siguió a la desaparición de Cloe fue un descenso lento y tortuoso a un infierno de cemento y luces de neón. El cuartel general del FBI se había convertido en mi celda. No había dormido más de diez horas en siete días; mis ojos estaban inyectados en sangre y el café frío era lo único...

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