Capítulo 41 Gatos

El amanecer sobre la prisión federal tenía un color cenicizo, como si el cielo mismo supiera que lo que estaba a punto de ocurrir no traería nada bueno. Lucas y yo estábamos apostados a unos cincuenta metros de la salida principal, apoyados contra el capó de mi coche negro. Bella insistió en veni...

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