Capítulo 47 Matame

El refugio era un sótano húmedo, iluminado apenas por un par de lámparas portátiles que proyectaban sombras alargadas y distorsionadas en las paredes de hormigón. El olor a antiséptico, lluvia y sangre estancada saturaba el aire. Había logrado extraer la hoja del puñal y saturar la herida con puntos...

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