Capítulo 48 Dom

El sótano estaba sumergido en una penumbra densa, apenas interrumpida por el zumbido eléctrico de la lámpara de mesa. El aire era pesado, cargado con el olor metálico de la sangre y el aroma químico de los fármacos. Me había quedado sentado en una silla de metal junto a su camilla, vigilando cada un...

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