
Amor Furtivo
Isabella · Completado · 111.9k Palabras
Introducción
—Detente, por favor, no hagas esto —suplico, intentando frenarlo al apoyar mi dedo índice sobre sus labios.
—¿Qué pasa? ¿Ya no tienes la misma audacia de esa noche?
Sus palabras me dejan gélida.
—¿Lo sabes? —pregunto, con el corazón martilleando con frenesí contra mis costillas.
—¿Qué te entregaste a mí? Lo sé. Fue tu primera vez. Desde entonces, no puedo sacarte de mi mente, y sé que tú tampoco puedes olvidarme.
—Esto está mal… soy tu cuñada.
—Lo sé. Cúlpame a mí si quieres, pero por más que intento controlar mis deseos, no puedo detenerme. No después de saber que solo has sido mía.
¿Plan o casualidad? Soy Ashley Evans, tengo 26 años y, hasta ahora, pensé que lo ocurrido entre mi cuñado y yo había sido un accidente, un impulso del deseo. Pero la verdad es que hemos sido víctimas de un juego de poder entre mi hermana y yo. Siempre creí que entre nosotros existía una gran amistad, queramos unidas, pero mi ignorancia fue rechazada por la realidad de su crueldad, dijo que le debía una vida y que tenía que devolvérsela, aunque eso significará mi muerte.
Ahora que la verdad salió a la luz, y yo me debato entre la realidad y mis sentimientos. Antes de juzgarme, les pido que me acompañen en esta aventura. Denme la oportunidad de contar mi historia y entenderán por qué traicioné a mi hermana; la razón de su profundo odio hacia a mí, y como llegamos al punto de que le debo mi vida.
Capítulo 1
Capítulo 1.
Tentación.
POV Ashley.
¿Cuál es el pecado más grande que han cometido? El mío no tiene perdón: me entregó a mi cuñado mientras mi hermana duerme en la habitación de arriba.
Estoy en casa de Tiffany, mi gemela, para ayudarla con los arreglos de su aniversario. Es un plan que tenemos desde hace semanas; ella quiere sorprender a Álvaro, su esposo, y como estoy libre del trabajo, decido llegar unos días antes.
En este momento, estoy en la cocina preparando un té para conciliar el sueño. El silencio es absoluto hasta que, de repente, unas manos fuertes me apresan desde atrás. No me dan tiempo a reaccionar. Siento cómo desliza su mano con urgencia por el short de mi pijama, buscando directamente mi feminidad.
—Hola, cariño… —susurra en mi oído. El tono pastoso de su voz me sobresalta, pero su agarre es firme.
—Yo no soy… —intento explicarle un poco nerviosa, pero no me deja. Sus labios se sellan con los míos en un beso hambriento y excitante.
Juega con mi clítoris con una destreza que me debilita; su toque es intenso, posesivo. El olor a whisky es penetrante y me doy cuenta de inmediato: está ebrio, perdido en su propia embriaguez.
—Álvaro… —logro articular, agitada. Siento cómo suelta los botones de mi camisa y aprieta mi seno izquierdo con una necesidad que me quema.
—No digas nada, te necesito —dice, acomodándome frente a él.
Me mira fijamente y espero, con el corazón en la garganta, que se dé cuenta de que se equivoca, que no soy Tiffany. Pero me equivoco. Ataca mis labios con una ferocidad que me anula la voluntad.
—Espera… —articulo entre jadeos, pero vuelve a la carga. No deja de tocarme mientras devora mi boca y baja hacia mi pecho. Se apodera de mi seno derecho, succionando la zona y arrancándome un gemido que no puedo contener, mientras me despoja de mi ropa.
Todo sucede demasiado rápido. Me sube sobre el mesón de la cocina y comienza a besarme ahí abajo. Es tan intenso que no puedo detenerlo. Su lengua recorre desde mi intimidad hasta mis senos; los besa mientras me acaricia con el pulgar. Vuelve a mi boca, tomándola en un beso profundo y, de repente, lo siento: duro, grande, forzando mi entrada hasta invadirme por completo.
—Joder… —gruñe, empujando su hombría con más fuerza dentro de mí.
Lo abrazo temblorosa al sentir la presión y finalmente me dejo llevar. Me toma de los muslos y me carga hasta el sofá, donde me acomoda debajo de él. Se hunde por completo, sacándome un fuerte gemido que muere bajo sus embestidas. Termino de desvestirlo; cada roce de nuestros labios es una detonación eléctrica que me estremece. Sus manos me sujetan con fuerza, una en la mía y la otra apretando mi muslo derecho. No puedo contenerme. Me aferro a su espalda, mis manos aprietan su trasero mientras él ejecuta ese movimiento de caderas adictivo que me tiene ansiosa. Es mi primera vez y, tal como lo soñé hace tiempo, es a él a quien me entrego.
Es puro placer. Me acomoda sobre él y empieza a devorarme. Elevo la cabeza, cierro los ojos y disfruto de cómo su boca viaja de mis senos a mi cuello, llegando hasta mi barbilla, la cual muerde ligeramente antes de volver a reclamar mis labios.
Mis dedos se enredan en su cabello, sujetándolo contra mí. Lo beso con una intensidad que no puedo frenar; me muevo más rápido y escucho cómo sus jadeos aumentan. Entrelazo mi mano con la suya; ambos suspiramos ante la carga eléctrica de ese simple toque que me consume con frenesí. Cada caricia, cada roce de sus labios, cada beso, es como una tortura irreal para mí, está conexión es más fuerte de lo que esperaba, yo no puedo controlar mis deseos, mis sentimientos, por más que intentó, soy tan suya, que cada beso me quema, obligándome a cerrar los ojos, mi pecho se contrae por la presión, mi corazón martillea con tanta fuerza, con este sentimiento que nubla mi visión por las lágrimas ante este momento.
—Te amo… —digo, rozando mis labios con los suyos. Es una liberación total de todo lo que siento.
Él no me responde. Aprieta mis muslos, hundiéndose con fuerza una última vez mientras se descarga dentro de mí. Siento cada descarga, es increíble, cada chorro que expulsa me llena por completo, como yo a él, al sentir mi orgasmo.
Él apoya su frente sobre mi pecho. Estamos sudados, exhaustos. Pienso que ha terminado, pero no espero que busque más; vuelve a hundirse en mí y los nervios me invaden porque sé que no me dejará escapar.
Mi mirada se fija constantemente en la escalera. Sé que Tiffany se ha ido a dormir; roncaba cuando la dejé en la habitación. Por eso me atrevo a más, quiero saciarme, que él se sacie. Por lo que intento excesivamente que la segunda vez, sea más intensa que la primera.
— ¡Mmm!— Chillo, mirándolo débil, debo morder mi labio inferior para no hacer demasiado ruido, pero es imposible, ya que el roce de su piel con la mía es cada vez más fuerte.
— ¡Ah!— Jadea, mordiendo ligeramente mi clavícula.
Siento su agarre en mi trasero y mis caderas más fuerte, me aprieta con una necesidad que me desarma. Es placer desbordado, no me permite silencio, toma mis labios en un beso con lengua que me descontrola. Lo siento por completo dentro de mí, me hace chillar, débil, tiemblo en sus brazos, siguiendo el ritmo de sus movimientos, hasta que finalmente, nos detenemos, temblando agitados y sudorosos ante nuestro orgasmo compartido.
—Qué rico, mi amor… no quiero soltarte —me dice al oído, llegando a mis labios, me sujeta de la nuca y me besa, con intensidad.
Le correspondo, pero de pronto el remordimiento me golpea. Las lágrimas recorren mis mejillas; lloro en silencio mientras acaricio su mejilla. Sus ojos deliran por el sueño y su ebriedad. Se apoya en mi pecho y no dudo en acariciar su cabello, apoyando su frente contra mis labios, lo beso en la zona, respirando agitada, sin saber qué hacer ahora.
—Te quiero, Tiffany.—dice apenas audible, pero lo suficiente para que pueda escucharlo.
Cierro los ojos al entrar de golpe en la realidad. Me aparto lentamente.
—¿A dónde vas, mi amor? —pregunta él, adormilado.
Me limpio las lágrimas con manos temblorosas mientras intento recoger su ropa para vestirlo.
—Ayúdame, ¿sí? Ayúdame a vestirte.
—No, quiero dormir… vamos a la cama, estoy cansado.
— No, no a la cama no, aquí.— Declaró ansiosa.
Él me hace caso, y se tumba en el sofá. Me levanto rápido y me visto. Busco mis cosas por la sala; no paro de temblar ni de llorar. Él la llama en sueños: “Ven aquí, Tif, quiero abrazarte”.
Me termino de vestir y noto, con horror, manchas de sangre en mi mano, en su pecho y en su abdomen. Me pongo aún más tensa. Busco un paño de cocina y me apresuro a limpiarlo. Son casi las tres de la mañana, todos duermen. Solo nosotros estamos en el salón y mis nervios están a flor de piel. Logro limpiarlo y lo incito para llevarlo a la habitación de huéspedes; ahí lo acomodo y le pongo el bóxer. Recojo todo lo más silenciosa que puedo y solo cuando está profundo, me retiro, dejando un beso corto en sus labios.
— Gracias por esta noche.
Salgo limpiando me las lágrimas, me aseguro de que nadie esté despierto y contigo limpiando, el sofá, el mesón, con mis rastros de sangre, intento lavar pañito en el fregadero, con mis propias manos, mientras las lágrimas caen por mi rostro, me nublan la visión, aún así logro sacar la mancha, temblorosa, me inclinó en el suelo, no puedo dejar de temblar, lloro ansiosa, el remordimiento me invade. Cómo puedo, me levanto lentamente y camino ha mi habitación, en busca de mis pastillas para la ansiedad.
¿Qué he hecho? Demonios, Ashley, ¿qué has hecho?
Estoy temblando. Paso horas sentada en el suelo tras la puerta, con la mirada distante y el corazón latiendo con una fuerza que duele. Los recuerdos de lo sucedido no me abandonan: cada beso, cada caricia, se sienten en mi piel como si estuvieran pasando ahora mismo. No logro reaccionar hasta que el sol alumbra mi rostro. Tengo las lágrimas secas en la cara y la vista nublada. Enfoco a la distancia el amanecer y tomo una decisión: debo irme. Tengo que sal
ir de aquí; no puedo mirar a mi hermana a la cara después de lo que hice.
Últimos capítulos
#71 Capítulo 71 Nota de autor.
Última actualización: 3/13/2026#70 Capítulo 70 El Veredicto del Destino.
Última actualización: 3/13/2026#69 Capítulo 69 El Sacrificio de una Madre.
Última actualización: 3/13/2026#68 Capítulo 68 El despertar de la realidad.
Última actualización: 3/13/2026#67 Capítulo 67 Planes malévolos.
Última actualización: 3/13/2026#66 Capítulo 66 Verdades ocultas.
Última actualización: 3/13/2026#65 Capítulo 65 Acorralados.
Última actualización: 3/13/2026#64 Capítulo 64 El vacío del silencio.
Última actualización: 3/13/2026#63 Capítulo 63 El Exilio del Corazón.
Última actualización: 3/13/2026#62 Capítulo 62 Devota.
Última actualización: 3/13/2026
Te podría gustar 😍
Reconocida por un líder de la mafia
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»
Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Seduciendo al Sr. Intocable
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
¡Nueve parejas! ¡Posee a su esclavo mudo!
Elizabeth soportó un acoso sin fin en la manada de Black River en busca de venganza. Juró matar a las familias de los Alpha y marcharse con su amado novio cuando cumpliera 18 años.
Sin embargo, el destino le jugó una broma.
Elizabeth descubrió que su novio la había engañado hace mucho tiempo, ¡y que sus compañeros predestinados eran los hijos gemelos de Alpha!
Declaró que los rechazaría como compañeros, pero la diosa de la luna tenía planes más increíbles esperándola.
Un día descubrirá que sus compañeros no son solo gemelos, sino también el Alfa del Lobo Gigante, que mide 16 pies de altura, el príncipe del Lobo Alado que vive en un castillo en las nubes, el Beta del Lobo de Fuego, que está cubierto de un calor intocable, e incluso el rey vampiro que es el enemigo de todos los hombres lobo y el Tritón que vive en las profundidades del mar...
¿Por qué tiene 9 compañeros? ¿Qué debe hacer cuando todos sus compañeros están celosos y desesperados por poseerla?
Estaba arrodillado a cuatro patas dentro de la jaula, con una pesada cadena atada al cuello.
Innumerables hombres lobo enmascarados estaban sentados en las gradas circulares, señalándome a mí, el objeto más barato de la subasta.
«Mira su enorme barriga. Está embarazada. ¡Las no vírgenes no valen mucho!»
«Mínimo 50 monedas de oro. Si tiene una niña, entonces tendrás dos esclavas sexuales. »
No podía creer que yo, Elizabeth, la hija más querida de Alpha, de la manada Blue Moon, fuera reducida a ser subastada como la esclava sexual más barata en un mercado comercial clandestino.
«10 millones de monedas de oro, ¡la queremos!» 9 hombres guapos afirmaron.
La Omega Elegida
Sin embargo, contra todo pronóstico, lo logra.
Los nacidos Alfa y Beta la ven como una vergüenza para la tradición; una forastera que no pertenece. No pasa mucho tiempo antes de que Lilieth se dé cuenta de que Noctem Lunae es más que una academia—es un campo de batalla.
Luego está Cadeon Lupecrest, heredero del Clan Lupecrest, el hombre destinado a elegir a su Luna entre las mejores de la academia. Debería ignorarla. A ella le han enseñado a temer a los Alfas toda su vida. Sin embargo, desde el momento en que se conocen, una atracción innegable los une.
Pero Noctem Lunae tiene reglas. Los omegas nunca pueden ser Lunas. Pero a medida que oscuros secretos salen a la luz, Lilieth comienza a preguntarse—¿fue admitida para fracasar, o está destinada a romper el sistema por completo?
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Doctor Gonzalo Daver
Sin embargo, Gonzalo no quiere reconocer sus sentimientos y sólo pretende convertirla en su amante.
Para él solo existen dos grandes pasiones, la medicina y el sexo.
Abigail se esfuerza y consigue ser médica, inspirada por la admiración y el amor secreto que le profiere.
La maldad y el egoísmo de terceros, intentarán separarlos, como en el pasado separaron al doctor Felipe Daver de otra mucama, Diana Soulé,tía de Aby.
¿Podrán dejar los prejuicios de lado?
¿Se dará cuenta a tiempo que esa atracción que él siente, se convirtió en amor?
Intocable (Colección de la Serie Avatar a la Luz de la Luna)
Su gran mano me agarró violentamente por la garganta, levantándome del suelo sin esfuerzo. Sus dedos temblaban con cada apretón, estrechando las vías respiratorias vitales para mi vida.
Tosí y me ahogué mientras su ira me quemaba los poros y me incineraba interiormente. El odio que Nerón siente por mí es fuerte, y sabía que no había forma de salir vivo de esto.
«¡Como si fuera a creerle a un asesino!» La voz de Nerón suena aguda en mis oídos.
«Yo, Neron Malachi Prince, el Alfa de la manada Zircon Moon, te rechazo, Halima Zira Lane, por ser mi compañera y Luna.» Me tiró al suelo como a un pedazo de basura, dejándome sin aliento. Luego agarró algo del suelo, me dio la vuelta y me acuchilló.
Me cortó la marca de mi manada. Con un cuchillo.
«Y por la presente te sentencio a muerte».
Una joven mujer lobo, abandonada por su propia manada, acalla su aullido ante el peso aplastante y la voluntad de los lobos que quieren verla sufrir. Tras ser acusada falsamente de asesinar a Halima dentro de la manada de Zircon Moon, su vida se derrumba entre las cenizas de la esclavitud, la crueldad y el abuso. Solo cuando encuentre la verdadera fuerza de un lobo en su interior podrá escapar de los horrores de su pasado y seguir adelante...
Tras años de lucha y curación, Halima, la superviviente, vuelve a enfrentarse a la antigua manada que la marcó la muerte. Busca una alianza entre sus antiguos captores y la familia que ha encontrado en la manada Garnet Moon. La idea de fomentar la paz donde hay veneno es poco prometedora para la mujer que ahora se conoce como Kiya. A medida que el creciente estruendo de resentimiento comienza a abrumarla, Kiya se encuentra con una sola opción. Para que sus heridas supurantes sanen de verdad, debe enfrentarse a su pasado antes de que devore a Kiya como lo hizo con Halima. En las sombras que crecen, el camino hacia el perdón parece ir y venir. Al fin y al cabo, no se puede negar el poder de la luna llena, y para Kiya quizás la llamada de la oscuridad resulte igual de inflexible...
Este libro es adecuado para lectores adultos, ya que el tema aborda temas delicados, como los pensamientos o acciones suicidas, el abuso y los traumas que pueden provocar reacciones graves. Por favor, tenga en cuenta.
————UntouchableLibro 1 de la serie The Moonlight Avatar
TENGA EN CUENTA: Esta es una colección de series para la serie The Moonlight Avatar de Marii Solaria. Esto incluye Untouchale y Unhinged, e incluirá el resto de la serie en el futuro. Hay libros separados de la serie disponibles en la página del autor.:)
Lucha entre Alfas (libro 3 de Híbrido Aria)
«Papá», grito petrificado mientras lucho por librarme de sus garras. Mi padre y mi hermano Ryker salieron corriendo antes de que se congelara, lo que me hizo mirar al hombre que me había agarrado.
«Alpha Tate ha dejado ir a mi hija ahora», gruñe mi padre, acercándose a él, incluido mi hermano, al ver la expresión de miedo en mi rostro. Mi tío sale corriendo por la puerta antes de detenerse junto a mi hermano.
«Tate la dejó ir, caramba, ¿qué te pasa?» Le pregunta Damien. Sin embargo, Alpha Tate no me suelta, sino que me acerca más a él y veo a mi hermana salir corriendo con una expresión de pánico en su rostro.
«Mía». Gruñe detrás de mí, haciendo que todos se miraran, sin que nadie ocultara su asombro ante sus palabras. Mi hermano parece recuperarse más rápido antes de recurrir al alfa.
«Déjala ir, solo tiene dieciséis años, estás asustando a mi hermana»
Casado forzosamente con el Príncipe Alienígena
Mis labios temblaron mientras resistía el impulso de besarlo. No estaba siendo coaccionada, convencida ni obligada a sentirme así y este deseo de ser poseída en todos los sentidos por este alienígena con cola había empapado mis bragas más allá de lo imaginable.
Finalmente, tiré la precaución al viento y tomé sus labios con los míos, el placer que siguió lo justificó completamente.
Y mientras comenzaba a responder a sus caricias, mis brazos rodeando su torso, todo lo que podía pensar era en cuánto más de él quería y anhelaba.
No se me ocurrió en ese momento cómo había pasado de odiar toda su existencia a de repente querer que envolviera su cola alrededor de mi cuello mientras movía mi cuerpo arriba y abajo de su excitantemente largo miembro.
Saber que iba a ser una criadora para un alienígena al azar cuando cumpliera dieciocho años era una realidad con la que Tessa tuvo que lidiar mientras crecía, al igual que cualquier otra chica humana, pero lo que no estaba preparada era para que el Príncipe de los alienígenas que había odiado desde la infancia de repente decidiera que ella sería su esposa, permanentemente.
Para empeorar las cosas, descubrió muchas nuevas razones para odiarlo, así como más para enamorarse de él, y está luchando arduamente para asegurarse de que su mente gane sobre su corazón.
Pero a medida que el mundo alienígena recupera la esperanza gracias a ella, debe luchar por su planeta, ya que el alienígena al que finalmente entregó su corazón y mente podría terminar destruyendo todo lo que ama y por lo que lucha; la Tierra.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.












