Capítulo 57 57. Mi pulso late fuerte.

“Todavía no.”

La voz de Gabriel queda flotando entre nosotros.

No es una frase larga.

Pero tiene peso.

Un peso que se instala en el aire como una decisión silenciosa.

Adrián lo observa durante un segundo.

Luego una sonrisa lenta aparece en su rostro.

—Eso suena peligrosamente parecido a una invitaci...

Inicia sesión y continúa leyendo