
Asuntos Calientes
w.j.ralde · En curso · 80.2k Palabras
Introducción
Gabriel es control, elegancia y deseo contenido. Adrián es impulso, provocación y una tentación que no da tregua. Entre ellos, Elena empieza a desear lo que nunca planeó sentir.
Miradas que pesan más que un contrato, roces que desarman la razón, decisiones que laten bajo la piel. El deseo se vuelve un campo de batalla donde nadie quiere retroceder y donde elegir no siempre es una opción.
Porque cuando el poder se mezcla con la atracción, el peligro no está en perder el control… sino en descubrir cuánto se desea hacerlo.
Capítulo 1
Siempre he creído que el deseo es una forma de debilidad.
No es porque sea incorrecto sentirlo, más bien porque revela exactamente dónde pueden romperte. En mi mundo —el derecho corporativo internacional, las negociaciones privadas, los acuerdos que nunca llegan a tribunales— la debilidad es una moneda que otros utilizan contra ti. Por eso aprendí hace años a blindarme: voz firme, mirada directa, distancia emocional.
Me llamo Elena Rivas. Tengo treinta y cuatro años, soy socia en uno de los bufetes más influyentes de la ciudad y me pagan cifras obscenas por resolver problemas que otros ni siquiera pueden nombrar en voz alta.
Control. Precisión. Resultados.
Ese es mi territorio.
Hasta que Gabriel Moreau entra en mi vida.
Lo veo por primera vez cuando la puerta de la sala de reuniones se abre y él cruza el umbral como si el espacio le perteneciera. Alto —más de un metro noventa—, hombros anchos, traje oscuro perfectamente ajustado al cuerpo. Cabello negro, ligeramente ondulado, peinado hacia atrás con descuido calculado. Pero lo que realmente detiene mi respiración son sus ojos: gris acero, intensos, analíticos… peligrosamente tranquilos.
No sonríe.
Solo me observa.
Y por una fracción de segundo siento algo que no debería sentir jamás en un entorno profesional.
Calor.
—Doctora Rivas —dice con una voz grave, profunda, que vibra en algún lugar incómodo de mi pecho—. Gracias por recibirme con tan poca anticipación.
Me levanto y estrecho su mano.
Error.
Su palma es cálida, firme, envolvente. No aprieta de más, no intenta dominar. Pero tampoco suelta rápido. Hay un microsegundo de más en ese contacto. Lo suficiente para que mi cuerpo registre su temperatura.
Lo suficiente para que algo dentro de mí se active.
—Señor Moreau —respondo—. Entiendo que su situación requiere discreción.
—Más que discreción —dice, sin soltarme aún—. Requiere alguien que sepa exactamente dónde pisar.
Cuando libera mi mano, siento el vacío inmediato. Irritante. Inexplicable.
Nos sentamos frente a frente. Él no abre la carpeta que le alcanzo. No mira los documentos. Me mira a mí.
Directamente.
Como si estuviera evaluando algo más que mis credenciales.
—Me han dicho que usted consigue resultados —dice.
—Consigo soluciones —corrijo.
Una esquina de su boca se curva apenas. No llega a ser sonrisa. Es más bien aprobación.
—Perfecto. Porque no puedo permitirme fallar.
Durante los siguientes minutos explica el caso: una disputa contractual internacional, cláusulas de confidencialidad comprometidas, posibles sanciones millonarias si la información se hace pública. Complejo. Delicado. Exactamente el tipo de situación para la que me contratan.
Pero mi concentración no está donde debería.
Está en la forma en que sus dedos recorren lentamente el borde del vaso de agua.
En cómo su voz baja cuando menciona ciertos detalles.
En la manera en que sus ojos regresan a mi boca cada vez que hablo.
Él también lo siente.
Lo sé con absoluta certeza.
—¿Puede hacerlo? —pregunta.
—Sí.
No dudo. Nunca dudo.
Pero cuando nuestras miradas se sostienen en silencio unos segundos más de lo necesario, el aire cambia. Se vuelve más denso. Más íntimo.
Más peligroso.
—Bien —dice—. Entonces trabajaré solo con usted.
—Y con mi equipo—aclaro.
—Solo usted.
No es una petición. Es una decisión, y contra toda lógica profesional, no me molesta, de hecho… algo en mí se enciende.
—Eso incrementará los honorarios —digo con calma.
—No es un problema.
Otra pausa.
Otra mirada.
Mi pulso se acelera. Lo ignoro.
Terminamos de definir términos contractuales, plazos, objetivos. Todo fluye con eficiencia impecable. Pero debajo de cada palabra hay una corriente invisible. Una tensión silenciosa que ninguno menciona.
Cuando firmamos el acuerdo, nuestras manos vuelven a encontrarse.
Esta vez no es un error.
Es una elección.
Su pulgar roza apenas la base de mi muñeca antes de soltarse. Un gesto mínimo. Casi imperceptible.
Mi respiración cambia.
Maldita sea.
—Hay algo más —dice.
—¿Sí?
Se recuesta levemente en la silla, observándome como si estuviera calculando una jugada.
—Trabajo con muchas personas, doctora Rivas. Pero rara vez conozco a alguien que… —hace una pausa— …me intrigue.
El comentario debería incomodarme.
No lo hace.
—¿Intrigarle forma parte del contrato? —pregunto, arqueando una ceja.
Ahora sí sonríe.
Y es devastador.
—No. Pero es un beneficio inesperado.
Siento el calor subir por mi cuello. Mantengo la compostura.
Siempre la mantengo.
—¿Necesita algo más hoy?
Silencio.
Sus ojos recorren mi rostro lentamente, sin pudor.
—Sí —dice —. Una copa.
Parpadeo.
—¿Perdón?
—La reunión terminó antes de lo previsto. Hay un bar privado en el edificio. —Inclina apenas la cabeza—. Me gustaría invitarla.
Mi cerebro profesional reacciona de inmediato: mala idea, límites, ética, reputación.
Mi cuerpo tiene otra opinión.
Porque en su mirada no hay solo interés.
Hay algo más… hay deseo.
—No suelo socializar con clientes —respondo.
—Lo sé.
—Podría ser inapropiado.
—Probablemente.
Otra pausa.
Su voz baja medio tono.
—Pero creo que ambos sabemos que queremos hacerlo igual.
El aire entre nosotros se vuelve eléctrico.
Mi pulso late en la garganta.
Debería decir que no.
Debería excusarme, decirle que tengo otro cliente que atender. Lo que sea, en cambio, escucho mi propia voz decir:
—Solo una copa.
Su sonrisa se vuelve lenta. Satisfecha.
—Solo una copa —repite.
Pero cuando se levanta y me ofrece su mano para acompañarme, entiendo algo con absoluta claridad.
Esta noche no va a terminar en una copa, y yo no estoy del todo segura de querer detenerlo.
Últimos capítulos
#94 Capítulo 94 94. El espacio entre los tres.
Última actualización: 5/8/2026#93 Capítulo 93 93. Tensión sensual.
Última actualización: 5/8/2026#92 Capítulo 92 92. Sus labios.
Última actualización: 5/8/2026#91 Capítulo 91 91. Voy a arriesgarme con algo.
Última actualización: 5/8/2026#90 Capítulo 90 90. ¿Te sientes bien con esto?
Última actualización: 5/8/2026#89 Capítulo 89 89. Me gusta este ritmo.
Última actualización: 5/8/2026#88 Capítulo 88 88. Suena importante.
Última actualización: 5/8/2026#87 Capítulo 87 87. Gabriel permanece detrás de mí.
Última actualización: 5/8/2026#86 Capítulo 86 86. Tres personas en un sofá, tocándose con esta naturalidad.
Última actualización: 5/8/2026#85 Capítulo 85 85. Esto se está volviendo peligrosamente cómodo.
Última actualización: 5/8/2026
Te podría gustar 😍
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Casada con el Esposo de mi Hermana
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Las pruebas del inframundo de Luna
Ahora, debe competir contra 20 mujeres de varios mundos por la mano de un hombre que ni siquiera quiere. Esto es una pesadilla...
Afortunadamente, su abuela le ha enviado un asistente — ¡un lobo fantasma! Pero en realidad, es un chico fantasma...
Las aventuras de Juniper en el inframundo y sus enredos con estos chicos la llevarán a lugares que nunca imaginó. ¿A dónde la llevará su viaje?
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
La maldición de la luna
—Soy Hayden —dijo el hombre.
Desde el accidente en su decimosexto cumpleaños, ella pensaba que estaba maldita. Se vio obligada a vivir una vida sola con su bestia, hasta que conoció a Hayden. Su alfa, su compañero. Tal vez no era una maldición, sino una bendición.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.












