Capítulo 164:

—No –

—No podemos dejar a Oreo aquí solo.

—¿A quién? — preguntó incrédulo, ¿acababa de ponerle un nombre a esa cosa?

—A Oreo, mi gato — aclaró la joven al verlo seriamente.

Él achicó los ojos, casi le pareció ver a una niña suplicando por un capricho — Ese animal no entrará a mi departamento — a...

Inicia sesión y continúa leyendo