
Atrapada con el cruel millonario, las mentiras que nos unieron.
Sergio Rocha · En curso · 260.8k Palabras
Introducción
Capítulo 1
El amor, muchas veces, llega de manera inesperada, y en ocasiones, de quien menos esperas, y sin desearlo ni pedirlo, aquel amor será quien le de el vuelco mas grande a tu vida.
—Necesito ese dinero… — mencionó Cedric Blackwell fríamente observando desde su balcón el atardecer de la ciudad. — Y será mejor que lo arregles Sorin. — ordenó el sexy rubio de ojos azules sujetando sin mucha presión el móvil en su mano.
—Sabes bien que no se puede, desde que cometiste esa estupidez en la universidad tus gastos deben de ser más prudentes, hay personas observando que cometas un error para echarte la soga al cuello, eres el heredero de los Blackwell, no puedes estar actuando de manera imprudente. — dijo un hombre de voz madura del otro lado de la línea.
Cedric resopló molesto.
—Esa solo es una excusa… siempre se puede y lo sabes, a mí no me importa que me estén observando, no cometeré un estúpido error de nuevo, no volveré a enamorarme de ninguna zorra, soy el hombre más rico y poderoso de esta ciudad, a mi nadie me dirá que no, empezando por ti. — insistió el rubio mientras el viento fresco ondeaba su ámbar cabellera.
—El imbécil del abuelo jamás aceptara que tomes más dinero del que se te ha autorizado para este mes, aunque… — dijo Sorin al otro lado de la línea haciendo sonreír al rubio que seguía contemplado la ciudad desde su alto departamento. — Hay otras formas… pero, no son tan correctas. — finalizó su tío muy seguro de que ambos obtendrían un beneficio.
—Hazlo. — dijo Cedric sin pensar o meditarlo, después de todo, él tenía la facultad para ordenar eso…se trataba de la empresa de su padre, y con él muerto; era prácticamente el dueño, y lo sería por completo cuando se graduase.
—¿Seguro?, ¿Si sabes que para que tú ganes, alguien definitivamente tiene que perder, Cedric? — habló la ronca voz del sujeto al otro lado del móvil.
— Negocios son negocios, así es esto. — aseguró el rubio y cortó la llamada.
En ese momento, sin embargo, no imaginó siquiera a quién dañaría y cuánto lo lamentaría.
—¿Quieres dejar ese celular y hacerme caso por un instante? —
Cedric escuchó una melosa y aburrida voz femenina a su espalda.
—¿Sigues aquí? — preguntó Cedric sin interés y sin voltear a ver a la mujer que yacía en su cama.
—¿Esperabas que me fuera? — cuestionó la chica con reproche mientras lo abrazaba por la espalda, cubriéndolos a ambos con la delgada sábana que era la única cosa que ocultaba su desnudez.
—Siempre es así, no sé qué te hizo pensar que hoy sería diferente. — respondió Cedric y quiso girarse para levantarse e ingresar a la sala del departamento, pero ella mantuvo su abrazo y acariciaba su torso desnudo.
—Pensé que ahora que ya no estabas con ella, lo nuestro… podría… — la mujer titubeó y, aun así, intentó meter su mano bajo el ajustado bóxer negro que únicamente vestía el joven.
—Déjate de estupideces. — mencionó fríamente el rubio y se la quitó de encima. — Solo es sexo, siempre ha sido así y siempre lo será así. — finalizó Cedric saliendo de la cama para caminar a la sala.
—¡Cedric! — le gritó indignada aquella mujer que comenzó a sollozar. — Siempre te he esperado… aun cuando estabas con ella, tú y yo nunca dejamos de… ¿Qué tiene de malo si ahora quiero ser tu novia? — cuestionó la mujer mientras ingresaba a la sala tras de él.
—Mph… ¿novia? — cuestionó el rubio irónicamente con una sonrisa de lado.
— Yo no tengo novias, eso sería perder mi tiempo y sabes lo mucho que odio perder el maldito tiempo. — aseguró Cedric aventándole la blusa que anteriormente le había quitado para que se vistiera y se largara. —Ahora vete que tengo cosas que hacer. — dijo y tras acercarse al escritorio en esa habitación, encendió su portátil.
La chica tomó la blusa que le había arrojado y lo vio darle la espalda, dejó caer sus hombros con desgano y prosiguió a buscar el resto de su ropa.
— Supongo que algún día llegará una chica que te rechace como tú lo haces conmigo…y ojalá que así sea, eres un maldito y no mereces menos que desprecios. — habló aquella mujer despechada sin verlo, Darlene Antone reconocía una vez más que ese sujeto le gustaba, aunque siempre la trataba del mismo modo.
—¡Por favor Darlene! — se burló con crueldad aquel rubio. — Eso nunca ha pasado, ni pasará, no soy un imbécil que se enamora, el amor es para gente débil y patética, no necesito de algo tan estúpido como eso, así que ahórrate tus sermones de mujer dolida y lárgate de una buena vez, si quiero algo más tarde, te llamaré. — agregó seguro de sí mismo Cedric mientras tecleaba en el portátil.
—Pues te recuerdo que una te acaba de botar…ni más ni menos, y por alguien mucho mejor que tú. — dijo cínicamente la delgada y pelinegra mujer.
—Ella no me ha botado. — dijo el rubio con un deje de resentimiento. — Simplemente solo buscó un imbécil que le cumpla sus caprichos a su antojo, y como me negué a hacerlo, se hace la digna, ya verás como Emireth vuelve a mí arrastrándose, ya lo verás. — dijo Cedric aún sin mirar a aquella mujer que le miro con burla.
—Eso no pasará conmigo…sabes que siempre estaré para ti. — respondió Darlene con voz sensual
Él la vio de reojo.
— Te estabas yendo ¿no? — cuestionó el con enojo y hartazgo.
—Como sea… — dijo Darlene y salió de ahí…pensando "mañana será otro día…"
A la mañana siguiente…
— No puedo creer que estemos aquí… — mencionó emocionada una delgada y joven mujer de cabellos rubios cobrizos, y una apariencia suave y gentil que le daban un aire de inocencia sin igual.
Estaban paradas por primera vez, de forma oficial, en las instalaciones del campus universitario.
—Pues créelo…estamos aquí, después de tanto maldito desvelo para ese examen. — dijo una joven de cabellos castaños de nombre Kristel, que la acompañaba bajando del auto.
Aura Bellerose estaba muy emocionada de por primera vez en su vida asistir a una escuela mixta, pues hasta ese momento, toda su educación la había llevado en casa bajo el estricto ojo de su padre, y en colegios privados para señoritas de alta cuna.
— Es que esto no se tan genial que en serio no puedo creerlo, es simplemente fascinante. — dijo la hermosa Aura con evidente emoción.
— Lo que yo no puedo creer es que de verdad hayamos venido en esta carcacha. — volvió a hablar Kristel viendo el pequeño carro blanco propiedad de su amiga.
—¡Oye! puede que sea viejo, pero es mío… — aseguró Aura viendo el pequeño Volkswagen escarabajo del 85. — Además, nunca nos ha dejado botadas, lo mantengo en muy buen estado aun siendo un viejo auto. — remató con orgullo la joven mujer.
—Claro, porque inviertes una fortuna en esa cosa… con lo que has gastado ya hubieras enganchado algo mejor…más moderno y menos ruidoso. — dijo con fingido desprecio Kristel, mientras avanzaban por el estacionamiento.
—¡Kristel! ...— regañó la cobriza, aunque reconocía que podría ser cierto. — Sabes bien que mi mamá se opuso a que tuviera un mejor auto, según ella tengo que aprender a ganarme las cosas…y sinceramente creo que tiene razón. — dijo la joven mujer con seriedad.
—Bien… se me olvidaba lo especial que es tu mamá…te daré el punto por esta vez. — dijo Kristel sin dejar de avanzar hacia los edificios.
Aura Bellerose suspiró cansadamente.
— En eso tienes razón…mi madre es simple única. — dijo más para ella misma Aura.
Su padre pudo haberle comprado un auto mejor, eso era obvio, pero su madre se opuso rotundamente, ella se esforzaba por “mantenerle los pies en la tierra” aun cuando su familia era muy prestigiosa y adinerada.
—Entonces vayamos por nuestros horarios y después a por las llaves de la habitación que compartiremos…será toda una experiencia dormir juntas. — habló tras un tiempo la castaña Kristel Brown, a una distraída cobriza que veía con asombro y boquiabierta la grandeza del lugar y los diferentes edificios distribuidos delante de ellas.
—¡¿Qué?! ¿Pero que rayos haces allí? — preguntó sorprendida al verla parada.
— Aura ¿quieres cerrar la boca?, La gente nos está viendo raro… — mencionó ahora apenada Kristel, pues su amiga parecía maravillada con todo aquello, y los alumnos que, como ellas, también llegaban, le prestaban demasiada atención.
—Es que no puedo creerlo, de verdad estamos aquí… somos oficialmente alumnas en Newton… — dijo con una sonrisa casi demasiado dulce Aura.
El par de chicas continuaron avanzando entre autos y el diverso alumnado, por supuesto, era todo un logro estar en ese sitio, ambas habían logrado la primera meta y era francamente emocionante.
— ¡Ya no somos unas tontas niñas preparatorianas! — dijo con demasiada voz Aura.
—¡Claro que no! — respondió Kristel arrebatando el bolso de su mejor amiga.
— ¡Ahora, alcánzame si puedes! — retó infantilmente la castaña, contrario a su afirmación.
—¡Oye! ¡Kristel! — gritó Aura, ahora su mejor amiga era la culpable de que todos las estuviesen viendo.
Inevitablemente corrió tras ella.
Tras un pequeño transcurso de tiempo logró visualizarla corriendo metros adelante… evadiendo a varios nuevos compañeros del lugar, logro casi alcanzarla, pero tras trastabillar su equilibrio este no fue el mejor, y terminó estrellándose contra un alto chico que recién bajaba de su auto, por supuesto, ambos cayeron al suelo.
—¡Auch! — se quejó aquel joven sobando su rodilla mientras se sentaba, mirando a la estúpida que había tropezado con él, observo que ella usaba un vestido azul y un ligero saco azul marino
— ¡Ah! ... ¡lo siento! — dijo ella avergonzada y sin atreverse a ver al chico sobre el cual estaba sentada ahora.
—Deberías fijarte por dónde caminas, ¿Que eres, una maldita niña? — regañó el rubio molesto por el ridículo que aquella chica lo había hecho pasar. — Oh, mejor dicho, por dónde corres. — varias personas se han detenido a ver el incidente.
Aura alzó sus ojos al rubio que también se había sentado y en el cual cabe decir, seguía montada.
— Te pedí disculpas. — dijo ella nerviosa.
— Quítate. — ordenó aquel rubio todavía molesto.
—¿Eh?, ¿Por qué me quitaría si fue un accidente? — Aura no pareció entender al instante, pero luego de mirarse en la comprometida posición en la que estaba, enrojeció severamente. —¡Oh! si… — mencionó ella con voz trémula y en un instante se levantó.
Él hizo lo mismo y levantó tanto su celular, como la pequeña maleta deportiva que traía, volteó a verla fríamente y de reojo.
— Novatos…siempre causando problemas. — dijo con desprecio aquel rubio.
— Con ese comportamiento, mejor regresa a la escuela de la que saliste niñita. — dijo con desdén aquel rubio.
—¡Ah! ¿Qué cosa has dicho? — Aura abrió la boca indignada, si de algo estaba orgullosa era de estar ahí, de ser una alumna más de Newton, ¿Qué se creía éste? — ¿De qué hablas? ¿No te das cuenta que tú también tuviste la culpa? — dijo Aura con indignación.
—¿Yo? — cuestionó el rubio indignado.
—C-claro… estabas distraído con el celular… — se justificó la cobriza.
Cedric se le acercó unos pasos hasta quedar de frente y se agachó a su altura, aquella chica era demasiado bonita, pero también muy bajita, era más tierna que cualquier otra cosa, parecía una muñeca, y durante un instante, el rubio la contempló notando su belleza y sus grandes atributos delanteros, ¿Quién era esa chica que vestía como una Barbie?, se cuestionó.
— Yo no venía corriendo… — le recordó el y la recorrió de un vistazo sin recato alguno. — Niña. —
Últimos capítulos
#177 Capítulo 180:
Última actualización: 4/20/2026#176 Capítulo 179: Cheems.
Última actualización: 4/20/2026#175 Capítulo 178:
Última actualización: 4/20/2026#174 Capítulo 177:
Última actualización: 4/20/2026#173 Capítulo 176:
Última actualización: 4/20/2026#172 Capítulo 175:
Última actualización: 4/20/2026#171 Capítulo 173:
Última actualización: 4/20/2026#170 Capítulo 172:
Última actualización: 4/20/2026#169 Capítulo 171:
Última actualización: 4/20/2026#168 Capítulo 170:
Última actualización: 4/20/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












