Algo mas por hacer.

Las puertas del elevador se abrieron y él tuvo que apartarse cuando Aura deshizo el beso.

—Vamos— ahora quien animó fue la divertida cobriza.

—Maldición— gruñó entre dientes el ojiazul.

Casi anocheciendo, fue que por fin Aura y Cedric regresaron a la casa de la cobriza.

Habían pasado el día vaga...

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