Solo el uno para el otro.

Cuando ella le levantó la camiseta blanca, él no tardó en deshacerse de la misma. Aura se mordió casi imperceptiblemente su labio, para de inmediato ser ella la que separó sus labios para probar del cuello de Cedric, que sólo gruñó roncamente al apretar sus manos en la cadera femenina.

—¿Qué haces?...

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