En sus ojos.

Uno de los dedos de Aura dibujaba círculos en el firme pecho del rubio, mientras permanecía en silencio.

—¿Qué piensas? — su voz fue un susurro, como acariciándola.

Ella alzó su mirada a él, sin querer romper la quietud que sólo Oreo y su jugueteo en suelo quebraban.

—No nos… hemos estado cuidand...

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