Amor...

—¿Estás segura? — volvió a preguntar la castaña, que, si bien estaba contenta por notarla feliz, no sabía bien qué esperar de Cedric, ¡por Dios! El tipo había sido un mujeriego durante mucho tiempo, alguien tan frío y orgulloso, además de pedante e insufrible, que ya bastante raro era saberlo cuidar...

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