Su mujer.

—Esto es mero asunto protocolario, en realidad nosotros, como empresa, tenemos las manos limpias – aseguro Alfred.

—Y atadas — agregó Stefano molestando a Cedric que le dedicó una mirada de advertencia.

De eso él ya se había dado cuenta.

Alfred sonrió resignado y de buen humor —Atadas pero limpia...

Inicia sesión y continúa leyendo