Su ángel.

– Eres un ángel…mi ángel – dijo el rubio con voz ronca.

Aura sonrió ante aquello y lo miro fijamente a los ojos.

– Pues yo no soy un ángel…pero déjame arrodillarme para mostrarte el cielo – dijo Aura pícaramente.

Liberando el endurecido miembro del apuesto rubio de su dolorosa prisión, Aura comen...

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