Derritiendola.

—Gracias – susurro Cedric. 

– ¿Por qué? – cuestiono Aura.

—Por casarte conmigo— agregó el rubio y aun teniendo la tentación de sus jugosos senos, la vio a los ojos.

Aura dejó escapar el aliento y sus ojos se aguaron.

—Serás tonto— le dijo creyendo que la haría llorar.

Él le sonrió y terminó de ...

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