Como un demente.

—Ya en casa— dijo Cedric con poca paciencia.

—Hay algo de lo que debemos hablar. ¿A qué hora te presentas? — preguntó con más seriedad de la que acostumbraba, ante la pregunta, Cedric supuso que él ya estaba en el corporativo.

—Voy para allá – aseguro el rubio.

—Te veo aquí – respondió Stefano de...

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